Investigación

La investigación de campo de Dügü Inaudito permitió identificar, documentar y organizar un corpus amplio de lengua, música y danza garífuna vinculado al universo ceremonial del Dügü. A partir del trabajo en contexto ritual, la escucha de portadores, la convivencia comunitaria, los talleres, las entrevistas, la observación situada y el análisis de los materiales registrados, el proyecto logró reconocer prácticas, cantos, estilos, formas de transmisión, estructuras sonoras, movimientos corporales, usos de la lengua ritual y modos propios de preservación cultural.

El carácter inédito de este proceso no reside únicamente en la documentación reunida, sino en la relación construida entre portadores garífunas y trabajo académico durante todas las etapas de la investigación. La comunidad no fue tratada como fuente de información ni como objeto de estudio, sino como autoridad ritual, sujeto epistémico y agente legítimo de interpretación. Desde esa relación, el conocimiento fue escuchado, contrastado, revisado y validado con quienes lo sostienen en la práctica, evitando separar los materiales documentados de la memoria, el territorio, la espiritualidad y la legitimidad comunitaria que les dan sentido.

La investigación documentó y organizó un corpus de 75 cantos vinculados al universo ceremonial del Dügü. Además, el proyecto conserva un corpus ampliado de 144 cantos y registros asociados a lengua, música, danza, memoria oral, prácticas rituales, testimonios, fotografía, audiovisual y materiales de análisis. Esta base no se comprende como una colección de piezas aisladas, sino como un sistema de conocimiento situado donde la palabra, el sonido, el movimiento, el cuerpo, el territorio y la autoridad ritual actúan de manera integrada.

En el eje de lengua y léxico ritual, la investigación identificó vocablos, expresiones, nombres, fórmulas, llamados, despedidas, invocaciones y formas arcaicas de la lengua garífuna asociadas al Dügü. Este componente permitió reconocer un campo léxico ceremonial que no circula necesariamente en el habla cotidiana, sino que permanece vinculado a la memoria ritual, a la autoridad de los portadores y a la relación con los ancestros. Su valor investigativo radica en mostrar que la lengua garífuna conserva, dentro del Dügü, formas de conocimiento, clasificación, nombramiento y transmisión que sostienen la continuidad cultural desde su propio sistema de sentido.

Desde la etnopoética, la investigación abordó la palabra cantada como forma de memoria, presencia, imagen, repetición, invocación y transmisión ancestral. El análisis permitió comprender que los cantos no solo contienen palabras, sino modos rituales de decir: estructuras poéticas que activan vínculos entre vivos, ancestros, territorio y comunidad. En el Dügü, la palabra cantada no únicamente comunica contenido; produce presencia, sostiene legitimidad y ordena relaciones dentro del espacio ceremonial.

Desde la etnomusicología, el proyecto analizó el canto, el tambor, la maraca, la responsorialidad, los patrones rítmicos, los estilos interpretativos, los géneros músico-rituales y las funciones sonoras dentro del Dügü. Como resultado, se elaboraron más de 50 transcripciones musicales de canto, tambor y maraca, orientadas a comprender la relación entre voz, ritmo, instrumento, función ceremonial y memoria sonora. La música no fue estudiada como repertorio autónomo, sino como una forma de organizar el tiempo ritual, conducir la participación comunitaria y activar vínculos ancestrales.

Desde la etnocoreología, el proyecto estudió la danza como conocimiento corporal y acción ceremonial. Se analizaron desplazamientos, gestos, circularidades, pasos, corporalidades, participación diferenciada, relación entre cuerpo y tambor, ocupación del espacio ritual y formas de inscripción de la memoria en el territorio. La danza no fue entendida como representación escénica, sino como una dimensión ritual donde el cuerpo activa presencia, continuidad y legitimidad ancestral.

Desde la etnomusicología audiovisual, el proyecto analizó más de 200 GB de registros de campo como fuentes situadas de conocimiento. El audiovisual permitió estudiar gestos, corporalidades, espacialidades, interacciones entre portadores, usos de instrumentos, momentos ceremoniales, relaciones entre voces y cuerpos, y formas de presencia comunitaria que no pueden comprenderse plenamente desde la transcripción musical o el texto escrito. A este corpus se suma un registro de más de 100 fotografías en contexto ritual, concebidas como memoria visual situada y no como ilustración decorativa.

La investigación identificó cuatro manifestaciones rituales vinculadas al universo ceremonial garífuna: Dügü, Chugú, Chugú duru gararun y Dagagoudou. Esta identificación permitió comprender que el Dügü no aparece como una práctica aislada, sino como parte de una arquitectura ritual más amplia donde lengua, música, danza, territorio, alimento, ancestralidad, memoria oral y autoridad comunitaria se articulan como un sistema vivo de continuidad cultural.

Este proceso produjo una comprensión más profunda del Dügü como sistema ceremonial vivo. La investigación mostró que los cantos, los toques de tambor, la maraca, la danza, la palabra ritual, el cuerpo, el territorio y la memoria oral no funcionan como elementos separados, sino como partes interdependientes de una misma arquitectura ancestral. Cada expresión adquiere sentido por su función, su temporalidad, su espacio ceremonial y la autoridad ritual de quienes la resguardan, activan y legitiman.

Como resultado, el proyecto construyó una base de conocimiento situada, revisada y validada con portadores garífunas, capaz de sostener el análisis posterior del corpus documentado. Esta base permitió ordenar materiales de campo, establecer relaciones entre lengua, música y danza, reconocer funciones rituales, distinguir momentos ceremoniales, interpretar formas de transmisión cultural y comprender cómo la comunidad preserva, reproduce y actualiza su propia memoria ancestral.

Todo este proceso se desarrolló con participación directa de más de 30 portadores garífunas, incluyendo músicos, cantoras, danzantes, familias, especialistas comunitarios y autoridades rituales. Su participación permitió escuchar, documentar, interpretar, revisar y validar el conocimiento producido desde el propio contexto ceremonial. La investigación, por tanto, no sustituyó la voz de los portadores: trabajó con ella, reconociendo su autoridad como fundamento de interpretación, legitimidad y sentido.